Exposición ‘Maestros de la fotografía en Castilla y León. Aurelio Pérez Rioja (1888-1949)’

Tareas de la Sección de Bibliotecas de la Junta de Incautación. Equipo de catalogación. Madrid, 1937, julio, 22. Ministerio de Cultura, IPCE. Fototeca nºAJ-0025

Tareas de la Sección de Bibliotecas de la Junta de Incautación. Equipo de catalogación. Madrid, 1937, julio, 22. Ministerio de Cultura, IPCE. Fototeca nºAJ-0025

La exposición fotográfíca, ‘Maestros de la fotografía en Castilla y León’ ya está expuesta en el Centro Cultual.

Del 7 al 17 de abril de 2017 el Centro Cultural Guijuelo acoge la exposición “Maestros de la fotografía en Castilla y León. Aurelio Pérez Rioja (1888-1949)”, que se puede visitar en su horario habitual.

La muestra reúne una selección de las obras de este importante fotógrafo, parte de cuyo fondo fotográfico se encuentra depositado en el Archivo Histórico Provincial de Soria. La exposición hace un recorrido por toda la trayectoria profesional del maestro, presentando desde fotografías de estudio hasta escenas costumbristas de la Soria de principios del siglo XX o paisajes que fueron retratados después por algunos de los pintores más reconocidos de la época.

Aurelio Pérez Rioja

Nacido en Soria el 20 de julio de 1888, creció en un ambiente culto. Su sensibilidad artística le llevó temporalmente a Madrid donde aprendió fotografía con Kaulak, el mejor fotógrafo de Madrid de la época, actividad que simultaneó con el aprendizaje de las técnicas del dibujo y la pintura. De regreso a Soria abrió su primer estudio fotográfico entre 1909 y 1915. No obstante, le atraía más la fotografía artística que la de estudio, como ha quedado constancia su relación con pintores de la época como Ignacio Zuloaga y Joaquín Sorolla, a quienes facilitó magníficas fotografías de paisajes y tipos sorianos que éste último utilizaría en sus pinturas murales de temas españoles. Realizó por estos años una serie de colecciones de tarjetas postales de Soria.

Su segundo estudio fotográfico lo estableció en el centro de Granada, convirtiéndose, entre el público más intelectual, en el fotógrafo de moda entre los años 1916 y 1919. En 1919 abrió su tercer estudio en Madrid.

En 1932, ganó la plaza de fotógrafo del Museo Arqueológico Nacional, pero con el estallido de la Guerra Civil española fue incorporado desde su puesto al servicio de la Junta de Incautación y Recuperación del Tesoro Artístico, donde realizó fotografías de cuadros, esculturas, objetos o documentos que eran precisos poner a salvo, con frecuencia en medio de algún bombardeo aéreo. Denunciado por suponerle ideas republicanas, fue expedientado y desposeído de su plaza como fotógrafo del Museo Arqueológico Nacional.

Volvió a Soria para abrir un nuevo estudio con un par de máquinas viejas que consiguió salvar de los estragos de la guerra, retomando así aquellos retratos de estudio de sus orígenes. Falleció el 15 de enero de 1949.

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